No hay ninguna razón porqué tienes que explicar tus acciones a otros. El tiempo que gastas tratando de explicar tus acciones es mejor usada enfocando tu atención a obtener el resultado que deseas. Todos tenemos una necesidad de tratar de controlar cualquier situación que se presenta, y por esa razón es natural que otros quieran que tú expliques tus acciones y motivación para que ellos puedan controlarte a ti.

No te dejes ser intimidado por otros, pensando que tienes la obligación de explicar las cosas de tu vida a otros. Siendo que todos tuvimos padres o al menos figuras paternales en nuestra vida; lo encontramos normal tener que explicar nuestras acciones y motivación a superiores. Esto es buena cosa cuando uno es un niño y requiere que alguien le dé buen consejo y lo mantenga en el mundo. Pero cuando eres un adulto, te tienes que dar cuenta que ya no necesitas supervisión. Increíblemente esto es algo que es muy difícil emocionalmente para muchos. Aún que podemos entender estas razones intelectualmente, emocionalmente todavía tenemos el deseo de explicar nuestras acciones a los individuos en nuestra vida.

Lo más bajo que es vuestra autoestima, lo más que necesitarás explicar tus acciones y motivaciones a otros. Por eso, tienes que trabajar en ti mismo y en tu autoestima hasta que te das cuenta que ahora eres un adulto libre y que ahora no tienes cuenta con nadie. La próxima vez que sientes la necesidad de tratar de explicar tus acciones a otra persona, para y pregúntate por qué tienes estos sentimientos. Trata de mirar la situación lógicamente y en esa manera descubrir si esa otra persona necesita saber de tus acciones. Hay tiempos, por ejemplo cuando estás en el trabajo, que tienes que explicar lo que estás haciendo por alguna razón u otra. Pero si usas tu mente en una manera lógica y objetiva, te darás cuenta que hay muchas situaciones en cuál tú no necesitas explicar nada a nadie.

¿Por qué es tan importante que tú te des cuenta que no tienes que dar explicación sobre tus acciones a otros? Es porque casi toda la gente que conoces tratará de influir tus acciones o tus motivaciones. Muchas de estas personas tienen buenas intenciones y generalmente están tratando de ayudarte. Desafortunadamente hay muchos instantes, cuando esta ayuda no es necesaria ni apreciada. No puedes aprender nada si otros pueden controlar tus acciones, tienes que aprender a hacer las cosas sólo entonces; el regalo mejor que te pueden dar es el regalo de la libertad. Con buenas intenciones o no, tus semejantes generalmente no han llegado a esas conclusiones, entonces tú tienes que ser la persona que parara esas personas intentas en meterse en tu vida.

En este caso amigo, ‘en boca cerrada no entran moscas’. Tienes que tratar de desarrollar la disciplina necesaria para no tener que estar hablando de tu vida y tus acciones a todos tus semejantes. Esta es la mejor y la más simple manera de parar esas personas que necesitan de meterse en tu vida. Para comenzar a actuar con esta clase de disciplina, tienes que darte cuenta que no es necesario explicar tu vida a otros. Enfócate completamente en realizar los objetivos que tú deseas y deja que los demás hagan y digan lo que ellos quieran. Si te encuentras con una persona que necesita meterse en tu vida y darte dirección, escucha ese consejo si tú crees que esa persona tiene algo bueno que decir pero comienza a desarrollar ahora la habilidad de enfocarte como un láser para que no puedas ser desviado de tus objetivos.

Trata de mantener una actitud positiva y date cuenta que tú eres una persona importante que tiene el derecho y la libertad para poder seguir cualquier camino que tú quieres. Esta es tu vida para obtener éxito o fracaso. El fracaso no es algo malo si tú personalmente aprendiste algo de esa experiencia. Tienes que parar ahora de creer que tienes que explicar tus acciones o motivaciones a otros, desarrolla una actitud personal fuerte, y desarrolla también una voluntad de hierro para qué te puedas enfocar completamente en tus objetivos y deseos personales.